El modelo 130 es aquel que se presenta trimestralmente en concepto de pago fraccionado de IRPF, calculado sobre el beneficio acumulado hasta ese trimestre. Es específico para los autónomos que ejerzan actividades económicas de forma directa o como miembros de entidades en régimen de atribución de rentas, siempre que el rendimiento de la actividad se calcule según el régimen de estimación directa. Nota: todo lo referido en este artículo es válido sólo para las actividades en estimación directa distintas de las agrícolas, ganaderas, forestales y pesqueras.

La cuestión que da título al post tiene más importancia de la parece. Ya desde el momento en que el autónomo se da de alta como empresario mediante la correspondiente declaración censal (modelos 036/037) debe tener claro cómo funciona. Este modelo censal sirve para comunicar las obligaciones que la empresa va a tener, por ejemplo, en cuanto a declaraciones trimestrales, incluido el modelo 130.

 

¿Qué autónomos están obligados a presentar el modelo 130 cada trimestre?

Como norma general, todo empresario autónomo que lleve a cabo actividades empresariales o profesionales y tribute por ellas en régimen de estimación directa del IRPF, está obligado a presentar el modelo 130 cada trimestre. Se incluyen en la obligación las personas físicas que ejerzan la actividad a través de entidades en régimen de atribución de rentas (p.ej., comunidades de bienes) en función de su porcentaje de participación.

 

¿En qué casos no existe obligación de presentar esta declaración?

Según recoge la normativa del IRPF, en relación con las actividades profesionales, no será obligatorio presentar el modelo 130 por las mismas si al menos el 70 por ciento de los ingresos que generó en el ejercicio anterior fueron objeto de retención o ingreso a cuenta. En caso de inicio de actividad, la regla del 70 % se tendrá en cuenta con respecto a los ingresos del trimestre al que se refiere el pago fraccionado.

Así pues, en actividades profesionales cuyos ingresos pueden ser objeto de retención (economistas, abogados, ingenieros, psicólogos, etc.) es importante tener en cuenta este aspecto ya desde el alta de la actividad en la AEAT:

  • Por una parte, porque se evitaría presentar una declaración y quizá un pago.

  • Por otra porque, si por desconocimiento, al dar de alta la actividad se marcan las casillas en las que se comunica que está obligado a presentar el modelo 130, y luego se comprueba que no existía obligación y no se presenta, podría originarse un problema con Hacienda. En sus bases de datos constará que existe obligación, notificaría un requerimiento y podría imponer una sanción. Luego se podría demostrar que en la práctica no se estaba obligado, pero es preferible no llegar a esa situación, pues toda comprobación tributaria conlleva sus riesgos. Incluso el de ser sancionados por haber cumplimentado erróneamente la declaración de alta o por no comunicar en su momento la baja de esta obligación.

Existen otras ventajas derivadas de no tener que presentar el modelo 130. Por ejemplo, si se contrata una gestoría para el servicio de asesoría fiscal, es posible que los honorarios que esta facture sean menores, ya que habrá una declaración menos que preparar.

Si necesita gestionar sus declaraciones, puede ponerse en contacto con nosotros para concertar una cita.