En el día a día de una empresa, normalmente tendemos a asociar como gastos sólo aquellos que claramente nos parecen relacionados con la actividad de la empresa. Por ejemplo, a un autónomo que tributa en estimación directa en IRPF, sin necesidad de consultarlo con su asesor fiscal, le resulta más o menos claro que el alquiler del local en el que desarrolla la actividad, las nóminas de los trabajadores, su cuota de autónomos de la Seguridad Social, o la compra de material para la oficina son gastos que se puede deducir en sus declaraciones trimestrales y en su declaración de renta anual. Y así es, ya que, como norma general, la normativa tributaria establece que son gastos deducibles aquellos que:

A pesar de ser lo anterior cierto, la normativa tributaria es abundante en excepciones a sus propias reglas generales, por eso no deben tomarse los requisitos anteriores como guía única de los gastos a desgravar. Para el caso que nos ocupa, siguiendo la regla general parecería obvio concluir que lo que un autónomo paga cada mes por su seguro médico de salud privado (también llamado seguro de enfermedad) se trata de un gasto personal, que nada tiene que ver con la actividad económica que desarrolla.

En realidad, cuando empresario hace sus propios cálculos y cuentas acerca de cómo va su negocio, probablemente no se le pasa por la cabeza tener en cuenta estas primas pagadas como un gasto, y por lo tanto, como un menor beneficio para la empresa. Y así debería ser seguramente, ya que no se trata de un gasto relacionado con la actividad y puede desvirtuar la información.

Pero la normativa tributaria a veces guarda sorpresas, y esta es una de ellas. Quizá se trate de un beneficio fiscal que se introdujo para fomentar la contratación de seguros privados y así descongestionar el sistema sanitario público. Lo cierto es que, para un autónomo, si tributa en régimen de estimación directa (normal o simplificada), las primas que pague por su seguro de salud son deducibles en su IRPF, como un gasto más de su actividad. Según la redacción actual del artículo 30.2.5ª de la Ley 35/2006 del IRPF, tras modificación introducida por la Ley 48/2015 de PPGGE para 2016, se establecen los siguientes requisitos:

«Tendrán la consideración de gasto deducible para la determinación del rendimiento neto en estimación directa, las primas de seguro de enfermedad satisfechas por el contribuyente en la parte correspondiente a su propia cobertura y a la de su cónyuge e hijos menores de veinticinco años que convivan con él. El límite máximo de deducción será de 500 euros por cada una de las personas señaladas anteriormente o de 1.500 euros por cada una de ellas con discapacidad

En realidad, al contrario de lo que se ha comentado en algunos círculos, no se trata de un beneficio fiscal nuevo, sino que lleva muchos años vigente en nuestra normativa. Sí es novedad desde 2016 el límite de 1.500 euros en caso de que alguno de los asegurados dentro de la familia tenga algún tipo de discapacidad reconocida.

 

Requisitos para un seguro de salud deducible en IRPF

  1. Los autónomos en régimen de estimación directa pueden deducirse, como un gasto más de su actividad, las primas pagadas por su seguro de salud/enfermedad y por las de su cónyuge e hijos menores de 25 años que convivan con él.

  2. Las primas deben ser satisfechas por el propio autónomo, es decir, si por ejemplo tiene un hijo de 23 años, que convive con él, y tiene contratada una póliza aparte y pagada por él hijo, NO es deducible.

  3. El límite máximo es de 500 euros anuales por cada asegurado con respecto del cual se cumplan los requisitos. En caso de discapacidad, sobre ese asegurado el límite será de 1.500 €/año.

  4. De cara a una posible comprobación tributaria, conviene tomar las siguientes precauciones:

  • Guardar y conservar la póliza del seguro y las posteriores modificaciones, así como los recibos anuales o mensuales que justifiquen el pago, al menos durante los plazos legales establecidos según normativa tributaria, mercantil, etc.

  • Dado que es habitual que las primas de los asegurados se paguen de forma conjunta en un mismo recibo, conviene conservar la documentación que justifique qué parte de la prima corresponde a cada asegurado. La entidad aseguradora debería facilitar un desglose tras cada revisión anual de las primas.

  • Los 500 euros (1.500 euros en caso de discapacidad) operan como límite, por lo tanto es importante tener claro qué se paga de cada uno y deducir lo imputable a cada uno y teniendo en cuenta los límites si se superan.

  • Los límites anuales son únicos para el conjunto de las actividades desarrolladas. Es decir, si está dado de alta en varios epígrafes del IAE no se multiplican los límites.